domingo, 27 de julio de 2014

Visitando el Faro del Cerro del Crestón

Por Geovany Avilés

  

El pasado domingo me levanté alrededor de las 5am, siendo el penúltimo día del mes de Junio, en este tiempo las lluvias son bastantes frecuentes en Mazatlán, y después de una noche de lluvia, la humedad se dejaba sentir, sin embargo, me levanté, me alisté y me dispuse a ir a subir el Faro de Mazatlán. 

El Faro de Mazatlán (conocido también como Cerro del Crestón), tiene una altura aproximada de 157 metros de altura, lo que lo convierte en el faro natural más alto de Norteamérica. La historia nos dice que antes de la fundación del puerto mazatleco, era necesario tener un punto de referencia para los que llegaban por la vía marítima, siendo entonces el cerro del Crestón lo primero que veían las embarcaciones, se decidió instalar ahí un faro; en sus inicios se utilizaban lámparas de aceite y otros materiales, poco se fue mejorando en este sentido y actualmente funciona con una linterna que tiene una intensidad luminosa de 600,000 candelas, y tiene más de 48 millas náuticas de alcance.

Encendí mi auto y salí rumbo al Faro de Mazatlán, tomando toda la Avenida del Mar hasta llegar al Faro, disfrutando de la vista del mar y el bello amanecer que sólo Mazatlán puede otorgar, pero un poco antes de llegar al mi destino, recordé que en la escuela nos habían contado que el Cerro del Crestón solía ser una isla, bastante pegada a Mazatlán y decidiendo instalar el Faro en su parte más alta, unieron la isla al puerto construyendo una calle. Entonces llegué al pie del Faro, estacioné el auto, eran aproximadamente las 6am, y había un grupo de personas dispuestas a iniciar con su reto: subir el Faro.


Mucha gente, en especial los mazatlecos y personas que residen en Mazatlán, vienen al Faro. Subirlo es todo un reto, es un ejercicio, una caminata agradable que se disfruta, o bien se puede hacer corriendo,; es visitado por miles de turistas, quienes al igual que los que vivimos aquí nos sentimos maravillados con su belleza natural, la fauna que tiene que también podemos apreciar consta de iguanas verdes, lechuzas, murciélagos, aves, y también podemos ver plantas de nopal, quelite, higuera y cardón, entre otras.

Mi reto de ese domingo fue subir el faro dos veces, yo lo hice por hacer un poco de ejercicio. La humedad es un punto que afecta bastante, al menos ese domingo estaba muy fuerte y el inicio de la caminata del faro fue pesada, así que llevar agua, una toalla, y sobre todo ropa cómoda, son las recomendaciones que les hago. Si no tienen mucha condición y aunque su intención no sea hacerlo por ejercicio, es fundamental no esforzarse. Si se empiezan a sentir cansados, páranse un poco a respirar profundo, descansar y continuar, ya que la mitad del faro es caminata entre piedras y tierra y la siguiente mitad son escalones, que igualmente cansan por eso es importante llevar un calzado cómodo.

El premio para todos los guerreros que llegan a la cima, no importando el tiempo que te tome es asombroso: la vista de todo Mazatlán y del mar que no tienen comparación alguna. No debes olvidar llevar tu cámara o tu celular para tomar cuantas fotos quieras. En la cima hay algunas bancas para sentarse a descansar, platicar un poco, y también firmar el libro de visitas del Faro. Las personas que viven ahí, pueden contarte muchas anécdotas e historias sobre el faro, sus visitantes, e incluso algunas leyendas que también son conocidas. 


Lo único que el Faro y todos los mazatlecos pedimos a cambio, es cuidarlo, recoger tu basura y durante la caminata no tirar nada de basura, puesto que hay varios animales que viven ahí, no hay que perjudicar nuestro medio ambiente, como principal punto debes tomar en cuenta la hora para subir el Faro, en estos tiempos de calor es recomendable hacerlo muy temprano en la mañana, o por la tarde alrededor de las 6pm, ahorita el sol termina por ocultarse como a las 7:45pm, por lo cual es un horario perfecto y sobre todo también podemos apreciar un lindo atardecer.

Si estas de vacaciones en Mazatlán, créeme subir el faro es una experiencia que no puedes perderte, no hay un tiempo establecido para subirlo, ya sea de ejercicio, o de paseo, lo importante es disfrutarlo.
 

Mi nombre es Geovany Aviles, soy egresada de la Licenciatura de Turismo, me gusta mucho escribir, leer, caminar por la playa y hacer actividades al aire libre, me gusta estar cerca de la naturaleza, entre mis pasiones, están la música, sobre todo oldies y rock & roll aunque escucho de todo. Amo El béisbol, soy muy aficionada al Rey de los Deportes, a los autos clásicos y las combis, y soy muy buena oyente. Sígueme en Twitter: @VanyAviles

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